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Perros y Gatos

Story at-a-glance +

  • Algunos perros y gatos forman lazos profundos a pesar de que supuestamente están predeterminados a ser enemigos.
  • De ser posible, trate de hacer que su cachorro socialice con sus gatos durante el llamado periodo sensible que es entre las tres y las 12 semanas de edad.
  • En el caso de los gatos, su periodo sensible para la socialización es entre las dos y siete semanas de edad, por lo que este es el mejor momento para exponerlo a los perros (de forma segura, por supuesto).
  • Los animales adultos, se introducen gradualmente a otro animal en un ambiente seguro, con su perro bajo el control de su correa, mientras cada animal esté calmado, dele una recompensa y atención positiva.
  • Repita esta interacción bajo supervisión con frecuencia y vaya reduciendo la distancia física entre ellos de forma gradual mientras que al mismo tiempo puede ir aumentando la cantidad de tiempo que pasan juntos.
 

Cuando Dos Mascotas que Ama Se Vuelven Rivales o Enemigos Mortales, ¿Qué Debe Hacer?

August 28, 2014 | 1,225 views
| Available in EspañolDisponible en Español
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Por la Dra. Becker

Alrededor del 17 por ciento de las personas que viven en Estados Unidos tienen como mascota tanto a un perro como a un gato.1 Si usted forma parte de esta estadística es probable que sus mascotas se hayan vuelto grandes amigos rápidamente, compartiendo sus lugares favoritos, jugando juntos o al menos, tolerándose el uno al otro sin pelear. Si este es su caso, entonces considérese afortunado.

Por otro lado, si usted tiene como mascota un perro y un gato territorial, entonces usted está viviendo en una comunidad cerrada separándolos con el fin de mantener la paz. Esta táctica funciona, pero no es la mejor, yo soy un ejemplo de ello.

Tengo este problema en mi casa con mis dos pitties (pitbull) hembra, que siempre que tienen la oportunidad empiezan a pelear. Como resultado, siempre tienen que estar separadas, lo que requiere de mucha coordinación y planeación. A pesar que son de la misma especie, no un perro y un gato, el problema básicamente es el mismo, como lo es la solución general.

Para ser claros, no todos los perros y los gatos pueden llevarse bien, muchos sí, pero algunos, dependiendo de su temperamento, socialización, nivel de confianza, experiencias pasadas, instinto, edad y más, jamás lograrán ser amigos.

El Periodo de Socialización Puede Ayudar a que Su Perro y Su Gato Se Vuelvan Amigos

Hay una razón para el término “pelear como perros y gatos.” En un nivel fundamental, tanto los perros como lo gatos tiene fuertes instintos y son territoriales. Dado a que los perros tienden a ser mucho más grandes que los gatos, si les resulta interesante perseguir a los gatos, tienen el potencial de dañarlos gravemente o incluso matarlos.

A pesar de ello, algunos perros y gatos forman lazos profundos a pesar de que supuestamente están predeterminados a ser enemigos. Lo ideal, si quiere que su perro se lleve bien con su gato y viceversa es que trate que socialice con su gato durante el llamado periodo sensible que es entre las tres y 12 semanas de edad (en el caso de los perros).

En el caso de los gatos, su periodo sensible para la socialización es entre las dos y siete semanas de edad, por lo que este es el mejor momento para exponerlo a los perros (de forma segura, por supuesto). Las mascotas que logran esta valiosa exposición con otras especies durante el periodo sensible por lo general no tendrán problemas para convivir con un gato o un perro nuevo en un futuro, debido a que brindarles experiencias tempranas con la otra especie fue algo positivo.

La Llegada de un Perro o Gato Nuevo a un (Ahora) Hogar con Múltiples Mascotas

Sin importar la edad de su mascota, el siguiente periodo crucial es la fase de introducción inicial, que debe realizarse con mucho cuidado. Tome en cuenta que esta introducción debería hacerse de forma gradual, durante el transcurso de las horas, pero más apropiadamente en el transcurso de los días e incluso semanas, dependiendo de las personalidades de sus animales domésticos.

Dado a que es raro que un gato amenace a un perro (a menos que sea un pequeño cachorro), por lo general es su perro el que necesitará estar sujetado con una correa durante esos primeros encuentros cruciales. Aunque, si es un gato nuevo el que llega a casa, debe preparar un cuarto especial que sea seguro para ayudarlo a adaptarse sin peligro. Aquí los pasos básicos para la introducción de perros y gatos:

Presentar un Perro Nuevo a Su Gato

  • Traiga al perro con correa. Manténgalo sujetado e al gato fuera de su alcance.
  • Deje que sea el gato el que haga el primer movimiento, ya se hacia el perro o lejos de este.
  • Observe la reacción de su perro, si es rígida, observando fijamente al gato, ladra o hace ruidos, o bien lo jala para intentar alcanzar al gato, entonces es señal de que su instinto de presa es fuerte (si esto sucede, no pase al siguiente paso, siga leyendo la siguiente sección sobre las peleas entre mascotas en la parte de abajo).
  • Asegúrese de que su gato tenga varias salidas de escape (fuera del cuarto, a un lugar alto o debajo del sofá, un lugar al que su perro no pueda acceder). De ser necesario, utilice puertas para bebés para tener al gato en un lugar seguro.
  • Si su perro se ve calmado, llévelo lejos del gato y quítele la correa, observe su siguiente reacción.
  • De ser necesario, distraiga a su perro con un juguete, dulce o sesión de entrenamiento, dándole ordenes simples como “sentado” y “abajo” (con recompensas, por supuesto) o un pequeño paseo afuera para que quite su atención del gato.
  • No permita que su perro arrincone o intimide a su gato.
  • Recompense a su perro cuando deje de poner atención en el gato.

Presentar un Gato Nuevo a Su Perro

  • Como lo mencioné, primero prepare un cuarto seguro para su gato. Incluya todo lo que necesita (arenera, ropa, juguetes, rascador, alimento y agua, junto con un lugar para esconderse, de preferencia dos o tres opciones en diferentes lugares). Esta será su casa hasta que se sienta seguro y pueda salir de forma segura al resto de la casa. Mantenga la puerta cerrada.
  • Lleve a su gatito a su casa en un portador, cuando llegue, llévelo directamente a su cuarto y cierre la puerta, para que el perro no tenga tiempo de ir a investigar. Abra la puerta de su portador y deje que explore los alrededores de su nuevo espacio. Una vez que su gato esté cómodo y relajado en su cuarto seguro, entonces puede presentarle al perro.
  • Cuando vea que su gato está listo para salir de su cuarto seguro, coloque una puerta para bebé en la puerta para que se sienta seguro pero no asilado y pueda salir y entrar cuando quiera. Si su perro puede saltar la puerta, utilice dos, una de seis pulgadas como base y la otra arriba de la primera, para que su perro no pueda cruzar la barrera pero que el gato pueda salir y entrar cuando quiera. Si tiene un perro pequeño que no puede brincar la puerta pero puede meterse por un hueco, baje la puerta para bebé tapando todos los espacios por los que pudiera entrar, pero dejando el suficiente espacio para que entre el gato, pero no el perro.
  • Permita que su gato se familiarice con su perro en sus propios términos, esto puede tomar días, semanas o incluso meses. Cuando vea o escuche al perro probablemente corra a su lugar seguro durante muchas semanas y esto está bien. Asegúrese de no forzar la interacción entre ambos.

Su Perro y Su Gato No Se Llevan Bien: ¿Ahora Qué?

En un mundo perfecto, su perro y su gato se llevaran muy bien. Pero, ¿qué pasa si no es así? Puede intentar fomentar la interacción de forma gradual en un entorno seguro (que el gato tenga acceso a su cuarto seguro), con su perro agarrado de la correa. Cuando cada animal esté calmado, dele una recompensa o atención positiva.

Repita esto con frecuencia, disminuyendo gradualmente la distancia entre ellos y aumentando el tiempo que pasan juntos. La meta es que finalmente puedan coexistir pacíficamente.

Eventualmente, a medida que su perro se familiarice más con su gato pierde el interés por completo. El siguiente paso es permitirles interacciones supervisadas con el perro sin correa y después le seguirán las interacciones sin supervisión. Obviamente, esta última debe realizarse después de un largo periodo de interacción supervisada sin incidentes de emoción o comportamiento agresivo.

Si su perro muestra signos de agresión hacia el gato- gruñir, lanzarse hacia él, ladrar- o su gato muestra signos de estrés cuando el perro está cerca (como gruñir, hacer ruidos o lanzar zarpadas,) entonces necesita separarlos durante un tiempo antes de intentar esto de nuevo. Como lo mencioné, hay algunos casos en los que los perros y los gatos nunca serán amigos y eso debe respetarse.

Dicho esto…una relación entre el perro adecuado y el gato adecuado puede ser increíble. Échele un vistazo al video de abajo para ver lo que puede pasar cuando un perro y un gato se vuelven amigos.

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